Kazoku: Haha to Shimai no Kyousei
Era una noche tranquila en casa de los Watase cuando Itsuki entró al salón y se encontró a Otoha, su madrastra, tirada en el sofá con un negligé finísimo que dejaba todo a la vista. Los años de reprimirse no aguantaron más: se le acercó, le enterró las manos en esos pechos enormes y suaves, y terminó besándola con ganas mientras ella, entre sueños, no oponía resistencia. El problema es que su cuñada Nagisa apareció justo en ese momento y los descubrió. Ahí empieza todo. Lo que debería haber sido un escándalo familiar se convierte en la primera chispa que enciende un incendio imposible de apagar. La familia perfecta nunca vuelve a ser la misma.