Marin y su esposo se mudan felices a su nueva casa, pero la sorpresa los espera: el casero es Murai, el exentrenador de voleibol de Marin con quien tiene un pasado bien oscuro. Aunque intenta ignorarlo, un día que su esposo se queda knock out, se queda sola con él. Por más que trate de resistirse, el cuerpo del viejo le despierta algo que no puede controlar. Poco a poco, Marin se engancha a sus movidas eróticas y termina siendo su juguete secreto cada vez que el esposo no está.