
Voy camino a casa de Ena, una morra hermosísima de la que dicen se ha acostado con más de cien vatos. Me pidió que le ayudara a estudiar y, aunque me pone nervioso estar con alguien tan diferente a mí, acepté. El trato era que cuando terminaran los exámenes, todo acabaría entre nosotros. Pero resulta que la morra me tenía preparada una recompensa bien caliente y, para sorpresa mía, los rumores eran completamente falsos: Ena nunca ha estado con ningún hombre. Una historia de primer amor con un giro que no te esperas.





